Instrumentos antecesores a la guitarra han sido encontrados en las más antiguas excavaciones de los cimientos de la cultura occidental. El hallazago de instrumentos con características comunes con la guitarra, como cuerdas, cuerpo resonante y mástil en las antiguas construcciones de Oriente Próximo demuestra que los instrumentos precursores de la guitarra son tan antiguos como occidente mismo. En los vestigios del Imperio Romano y el Egipcio ya se pueden apreciar muestras más claras de instrumentos de cuerda que se aceptan no sólo como los predecesores de las guitarras, sino como de muchos instrumentos de cuerda. Las formas que adoptan é stos son muy variadas, pero el material de fabricación, la madera de distintas naturalezas, ya no se abandonará hasta nuestros días.
   
En la Edad Media europea, la guitarra, con sus muchas variantes, entra en una fase de gran expasión y popularidad. La gran portabilidad de este instrumento hace que sea el compañero de viaje de los trobadores que recorren la antigua Europa musicando los sentimientos más universales como el amor. Es en este tiempo cuando se encuentran las primeras referencias a los artesanos constructores de guitarras, que imprimen a su sonido el reflejo de su propia huella vital.
Los árabes dejan como parte de su herencia en la Península Ibérica otra modalidad de guitarra pero más importante aún, puntos clave del diseño y construcción de la guitarra clásica.

El número de cuerdas, tamaño y disposición de elementos sufre algunas variaciones durante los siglos posteriores pero la guitarra sigue cautivando con su sonido, llegando a convertirse en el instrumento más querido del mundo.
Amalio Burguet es heredero de la gran tradición artesana latina así como de las esencias culturales de las orillas del mediterráneo. Burguet crea con pasión una guitarra que el músico sabrá transmitir al corazón de la audiencia.